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Meloni baraja adelantar elecciones a la próxima primavera

Oct 12, 2026  Twila Rosenbaum  16 views
Meloni baraja adelantar elecciones a la próxima primavera

La política italiana ha entrado en una fase de máxima incertidumbre. La aprobación de la reforma electoral impulsada por la primera ministra, Giorgia Meloni, ha activado todos los relojes y ha llevado a la líder de Hermanos de Italia a estudiar un posible adelanto de las elecciones generales a la próxima primavera. Lo que hasta hace unos meses parecía una hipótesis remota se ha convertido en un escenario real sobre la mesa del Gobierno, condicionado por el calendario parlamentario, las elecciones municipales y la sombra del Tribunal Constitucional.

La cuenta atrás para unas nuevas elecciones ha comenzado en Italia. La reciente aprobación de la ley electoral impulsada por Meloni marca el punto y final de la legislatura que arrancó en octubre de 2022. Ante la posibilidad de que el Tribunal Constitucional tumbe parte de la reforma, la líder de Hermanos de Italia estudia forzar un adelanto electoral la próxima primavera, una decisión que pondría en apuros tanto a la oposición como a sus propios socios en la coalición de Gobierno: la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y la conservadora Forza Italia de Antonio Tajani.

Una reforma electoral que lo cambia todo

El texto aprobado por la Cámara de los Diputados introduce un premio de 105 escaños extra para la coalición que alcance el 42% de los votos en las urnas. Se trata de un mecanismo decisivo para la estabilidad del bloque de derechas, pero también de una bomba de relojería jurídica. Varios recursos han sido presentados ante el Tribunal Constitucional, que deberá pronunciarse en los próximos meses sobre las apelaciones a la ley electoral. El texto podría ser declarado inconstitucional y obligar a volver a las urnas con la ley anterior. Sin embargo, lo más probable, según los constitucionalistas, es que las objeciones del Tribunal se limiten a artículos concretos, como el que cancela la paridad de género en las listas electorales.

Ese fallo condiciona cualquier estrategia. Si el Tribunal tumba únicamente aspectos parciales, Meloni podría mantener su hoja de ruta y buscar un adelanto que le permita capitalizar su actual ventaja demoscópica. Si, por el contrario, la sentencia afecta al corazón del sistema de premios, el calendario se complicaría y el Gobierno tendría que decidir entre prorrogar la legislatura o convocar elecciones con reglas distintas a las que aprobó.

Dos fechas sobre la mesa

Meloni repite desde hace meses que los italianos irán a las urnas cuando toque. Sin embargo, poco después de que la Cámara de los Diputados diera luz verde a su ansiada reforma electoral, el subsecretario de Estado y mano derecha de Meloni, Giovanbattista Fazzolari, declaró explícitamente que existen dos opciones para celebrar las próximas elecciones: en septiembre y antes del verano. La primera, cumpliendo el plazo natural de la legislatura, complicaría al futuro Gobierno la elaboración de la ley de presupuestos y obligaría a los partidos a hacer campaña electoral en plena canícula. La segunda favorece a Meloni y, según Fazzolari, otorgaría mayor margen de maniobra al nuevo Ejecutivo. Fazzolari propuso junio, mientras que otros miembros de Hermanos de Italia cercanos a la primera ministra han sugerido adelantarlas a mayo.

La idea que estarían estudiando en Hermanos de Italia, según la prensa local, es celebrar las elecciones generales junto a las municipales previstas en primavera, en las que están llamados a las urnas más de 1.300 municipios, incluyendo 20 capitales de provincia. Con la popularidad de Meloni estable en más del 40%, concentrar el voto en un único día sería una apuesta arriesgada para la primera ministra, que aspira a conquistar los ayuntamientos de Roma, Milán, Turín, Palermo o Bolonia, donde gobierna la izquierda.

Socios incómodos y un rival emergente

En los cálculos políticos de Meloni no entran sus socios de Gobierno, que recibieron con frialdad la propuesta de un adelanto electoral. «Fazzolari tendrá sus ideas», pero para Forza Italia «la votación debería celebrarse al final de la legislatura», declaró Antonio Tajani, que podría tener las horas contadas al frente del partido fundado por Silvio Berlusconi. En la misma línea se pronunció Matteo Salvini, que a finales de octubre tratará de revalidar su liderazgo al frente de la Liga en un congreso extraordinario. «Se vota al final de la legislatura», zanjó.

La pérdida de apoyo que tanto la Liga como Forza Italia han sufrido tras la irrupción de Futuro Nacional, el partido ultraderechista de Roberto Vannacci, explica la insistencia de ambos en retrasar las urnas. El exmilitar abandonó la Liga para fundar su propio partido hace unos meses, pero con la ley electoral recién aprobada, que introduce un premio de 105 escaños extra para la coalición que alcance el 42% de los votos en las urnas, su entrada en la coalición de derechas podría ser indispensable para la reelección de Meloni. Una hipótesis que tanto Tajani como Salvini rechazan.

La negativa de los socios no es solo una cuestión de ego o de calendario. Responde a una aritmética electoral muy concreta. Si Vannacci se presenta por separado, el bloque de derechas podría quedarse por debajo del umbral del 42% que activa el premio de mayoría. Si se integra en la coalición, su peso interno crecería y tanto la Liga como Forza Italia quedarían relegadas a un papel secundario. Por eso ambos partidos preferirían que las elecciones se celebraran lo más tarde posible, con la esperanza de recuperar terreno o de que el fenómeno Vannacci se desinfle.

Los números de los sondeos

Según un sondeo reciente, Hermanos de Italia se mantiene estable en un 26,4%, mientras que la Liga cayó hasta un 4,7% y Forza Italia también parece estar en declive, con el 7,3% de los votos. Por el contrario, Futuro Nacional continúa creciendo y ya alcanza el 8,8% de las preferencias.

Con los números en la mano, la actual coalición alcanzaría apenas el 39% de los votos sin Vannacci, mientras que la oposición progresista (Partido Democrático, Movimiento Cinco Estrellas, Alianza Verde Izquierda e Italia Viva) sumaría un 44,5%. Sin embargo, los egos, rencillas y vetos cruzados están complicando la formación de un frente amplio alternativo a la derecha. La posible celebración de primarias en el bloque progresista influirá probablemente en la fecha de las elecciones generales.

La paradoja es que la derecha puede ganar incluso sin sumar la mayoría absoluta en votos, gracias al premio de 105 escaños que introduce la reforma. Pero para activarlo necesita superar el 42% como coalición. De ahí que Meloni tenga un interés doble en anticipar los comicios: antes de que Vannacci siga subiendo, antes de que sus socios se debiliten aún más y antes de que el Tribunal Constitucional pueda recortar su principal ventaja institucional.

El factor municipal

La próxima primavera no solo habrá elecciones generales. También están previstas elecciones municipales en más de 1.300 localidades, incluidas 20 capitales de provincia. Meloni aspira a conquistar Roma, Milán, Turín, Palermo o Bolonia, plazas históricamente gobernadas por la izquierda. Concentrar ambos comicios en una sola jornada permitiría unificar campañas, movilizar a los mismos votantes y aprovechar el tirón de la primera ministra. Pero también multiplicaría el riesgo: un mal resultado municipal podría arrastrar al bloque nacional y convertirse en un plebiscito anticipado sobre el Gobierno.

La popularidad de Meloni, sostenida por encima del 40% en las encuestas, es su principal activo. Sin embargo, ese apoyo personal no siempre se traslada a sus socios. La Liga de Salvini ha quedado reducida a un espacio residual en algunas regiones y Forza Italia afronta una crisis de liderazgo mientras Tajani intenta mantener la unidad del partido. En ese contexto, la líder de Hermanos de Italia podría preferir unas elecciones lo antes posible, cuando todavía es percibida como la única dirigente capaz de garantizar estabilidad y de contener a la oposición.

La oposición y sus divisiones

El frente progresista, por su parte, no tiene garantizada la alternativa. El Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, Alianza Verde Izquierda e Italia Viva suman un 44,5% en los sondeos, pero las diferencias internas son notables. Los vetos cruzados entre algunas formaciones dificultan la creación de una coalición estable. La celebración de primarias para elegir un candidato común podría ayudar a ordenar el bloque, pero también abrir una guerra interna que desmovilice a parte del electorado.

La fecha de las elecciones influye directamente en esa negociación. Un adelanto en primavera obligaría a la oposición a acelerar sus acuerdos y a definir su liderazgo en cuestión de semanas. Un calendario más largo, en cambio, le daría más tiempo para organizarse, pero también más ocasiones para que las disputas internas salgan a la luz. Meloni lo sabe y puede aprovechar esa ventaja para forzar a sus rivales a moverse en un terreno que aún no está preparado.

El Tribunal Constitucional como árbitro final

Otra fecha clave será la sentencia del Tribunal Constitucional, que deberá pronunciarse en los próximos meses sobre las apelaciones presentadas a la ley electoral. El texto podría ser declarado inconstitucional y obligar a volver a las urnas con la ley anterior. Sin embargo, lo más probable, según los constitucionalistas, es que las objeciones del Tribunal se limiten a artículos concretos como el que cancela la paridad de género en las listas electorales.

Si el fallo se limita a esos aspectos, Meloni podrá mantener el premio de mayoría y, con él, su principal baza para asegurar una mayoría estable. Si el Tribunal va más allá y cuestiona el sistema de premios, el adelanto electoral perdería parte de su sentido. En ese caso, la primera ministra tendría que elegir entre convocar con la ley vigente, asumir el riesgo de una sentencia adversa en plena campaña o esperar al final natural de la legislatura con un escenario menos favorable.

Mientras tanto, los partidos se preparan para cualquier escenario. Los sondeos siguen dibujando un bloque de derechas dependiente de Vannacci para alcanzar el 42%, una oposición progresista con más votos potenciales que capacidad de unirse y un Gobierno que juega con la ventaja de decidir cuándo se vota. La próxima primavera se ha convertido en la fecha en torno a la cual giran todas las estrategias, pero la última palabra la tendrán las urnas, los tribunales y la capacidad de Meloni para mantener unida a una coalición cada vez más incómoda.


Source: MSN News


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