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Rosalía en Chile: una noche monumental e impactante que se anota entre los mejores shows del año

Jul 25, 2026  Twila Rosenbaum  15 views
Rosalía en Chile: una noche monumental e impactante que se anota entre los mejores shows del año

Un inicio prometedor: la previa de Lux Tour en Santiago

Los velos, los vestidos blancos, abanicos y rosarios eran visibles desde la salida de la estación Parque O’Higgins. Siguiendo la tendencia actual de los conciertos, las fans de Rosalía no decepcionaron al preparar opciones de outfits inspiradas en el universo de Lux. Algunas hasta se tiñeron la breve aureola que la estrella luce en su cabello. La expectativa era máxima para la primera de cuatro fechas en el país, todas con entradas agotadas. La presentación del viernes en Movistar Arena marcó el inicio de una residencia que refleja la enorme popularidad de la artista en Chile.

La previa mantenía el espíritu poco convencional del disco. La música envasada pasó desde piezas de Beethoven y Grieg a dramáticas grabaciones de flamenco. Ya que habrá riesgo, que sea completo. De hecho, el número de apertura estuvo a cargo de la pianista chilena Amanda Naranjo, quien fue escuchada con atención y despedida con aplausos. La audiencia demostró desde el primer momento una actitud receptiva, dispuesta a sumergirse en la propuesta artística de Rosalía. La conexión entre la cantante y el público chileno es profunda, como lo demuestran los datos de streaming: Chile es el octavo país que más la escucha en el mundo y el cuarto con mayor intensidad de escucha por usuario.

El concierto: una obertura de cuerdas y emociones

Tras 23 minutos de retraso, el show arrancó con el sonido de las cuerdas. La orquesta que acompaña en vivo, dirigida por la cubana Yudania Gómez Heredia, interpretó una obertura de inspiración española, mientras en el escenario se revelaba la escenografía. Rosalía apareció desde el interior de una estructura, como si fuera una ballerina de cajita de música. Comenzó a cantar Sexo, violencia y llantas, con una cuidada gestualidad. El coreo del respetable fue inmediato. Casi como si fuera una sola pieza, siguió con Reliquia, mientras una pantalla instalada casi como una marquesina sobre el escenario proyectaba las letras en tiempo real. “Muchas gracias Santiago”, agradeció mientras posaba con una elegancia muy natural.

Tal como en la gira de MOTOMAMI, la artista se apoya con un cuerpo de baile y suelta pasitos de ballet. Con un sentido cinematográfico, la cámara la toma desde arriba, mostrando una perspectiva diferente al público. Ese primer segmento lo cruza una puesta en escena que sugiere una textura delicada, la que se satura cada tanto con los arreglos de orquesta y los sonidos de electrónica. En Divinize suma a la coda algunas frases de Thank You, el clásico tema de Dido que arrancó una sonrisa a los sub 30 presentes.

El segundo acto: rave y clásicos de MOTOMAMI

Seguramente Bach hubiera estado orgulloso de la apertura del segundo acto. Las atronadoras cuerdas a lo Vivaldi resonaron en el Arena cuando arrancó Berghain, con las partes grabadas de Björk y Yves Tumor. Se escuchó majestuoso y probablemente se comprendió mejor que en el álbum. Un número que muta de golpe hacia una rave electrónica a volumen alto. Funciona como transición. El bloque incluye temas de MOTOMAMI y marca un contraste con el segmento inicial. El martilleante beat de SAOKO invitó al baile. Siguió con la bachata LA FAMA y LA COMBI VERSACE, que levantaron al público. Ahí insertó DE MADRUGÁ, cuya frase machacante dialoga con el material ecléctico y bailable de su disco anterior.

La energía en el recinto era palpable. El público coreaba cada canción, demostrando un conocimiento profundo de los temas. Rosalía interactuaba con la audiencia, sonriendo y haciendo gestos de complicidad. La producción visual era impecable, con juegos de luces y pantallas que complementaban la narrativa del espectáculo. La orquesta en vivo aportaba una dimensión adicional, elevando las canciones a nuevas alturas sonoras.

Tercer bloque: sorpresas y momentos íntimos

El tercer bloque es el de las sorpresas. Primero, por la inclusión de una versión del estándar Can’t take my eyes off you. Un momento que cantó tras un marco, como una Mona Lisa viviente, mientras los bailarines hacían el papel de turistas que tomaban fotografías con el teléfono. Un notable metarrelato del show mismo y de los tiempos virales. Un instante a medio camino entre el sketch y el teatro.

Luego siguió con un momento clásico de la gira, el confesionario. Un famoso/a cuenta una historia de romance, o una experiencia frustrada. La invitada fue Francisca Valenzuela, quien contó una historia de un romance de soltera “con un rockstar”... a quien luego sorprendió engañándola en plena fiesta. El público bramó. Un “perla” como le llaman en España. Este tipo de interacciones hacen que cada show sea único y fortalezcan el vínculo entre la artista y sus seguidores.

La Perla y otras joyas del repertorio

Por supuesto, sigue el momento de La Perla, la canción de despecho más original de los últimos años. La interpreta con una notable coreografía trazada por Dimitris Papaioannou, con referencias a la Venus de Milo, Rita Hayworth e imágenes de la Virgen de Nuestra Señora de Lourdes. Tiene sentido que haya desplegado tal esfuerzo en la canción más popular del disco; de hecho, es la más reproducida en plataformas como Spotify y YouTube. La puesta en escena fue visualmente impactante, combinando danza, teatro y simbolismo religioso.

Una petición de matrimonio en pleno show funcionó como una pausa, y la cantante mostró su carisma para manejar la situación, para luego pasar a SAUVIGNON BLANC, cantando sentada sobre un piano blanco mientras una cinematográfica lluvia de confeti dorado caía suavemente. La atmósfera era de cuento de hadas, y la audiencia quedó hipnotizada.

Bloque final: fiesta y despedida

El bloque final tuvo a la Rosalía haciendo la animada LA RUMBA DEL PERDON junto a la orquesta y un momento de fiesta electrónica al cantar CUUUUUUTE, mientras desde el cielo del Arena se movía una estructura de luces y humo, a medio camino entre la bola de disco y un incensario. El bloque final mantuvo la energía con BIZCOCHITO y DESPECHÁ, antes de despedirse con una suave interpretación de Magnolias, sola en el escenario.

Pese a las casi dos horas, el show se sintió dinámico, con unos entretenidos intermedios. Las dudas se despejaron: el público la acompañó y conocía muy bien el material de Lux. De todas sus presentaciones en el país hasta ahora, desde ese debut en Lollapalooza 2019, es probablemente su presentación más redonda y de mayor calado. Un espectáculo bien trabajado y lleno de momentos diferentes pero bien ensamblados. Estará, sin dudas, entre los mejores del año.

Contexto y datos de la gira

Las cuatro fechas en Chile se explican por la intensa fanaticada que la barcelonesa tiene en Chile. Los datos de la plataforma Spotify revelan que Chile es el octavo país que más la escucha en el mundo, además del cuarto mercado con mayor intensidad de escucha por usuario a nivel global. Más aún, desde el lanzamiento de Lux, la artista acumula más de 1.190 millones de streams globales, de los cuales, 43 millones vienen desde Chile. Además, Santiago es la tercera ciudad del mundo donde más se escucha a la artista en YouTube, con 5,98 millones de visualizaciones, solo por detrás de Ciudad de México y Buenos Aires.

Este éxito no es casualidad. Rosalía ha sabido construir una carrera que trasciende géneros y fronteras, fusionando flamenco, pop, electrónica y música urbana con una visión artística única. Su anterior disco, MOTOMAMI, la catapultó a la fama internacional, y Lux consolida su posición como una de las artistas más innovadoras de la actualidad. En Chile, en particular, ha encontrado un público fiel que la sigue desde sus inicios y que ha crecido junto con ella.

Detalles de la producción

La escenografía del concierto fue diseñada para crear una experiencia inmersiva. Desde las proyecciones de letras en tiempo real hasta las coreografías elaboradas, cada elemento estaba cuidadosamente pensado para contar una historia. La orquesta en vivo, dirigida por Yudania Gómez Heredia, añadió una capa de sofisticación que pocos espectáculos pop pueden ofrecer. La participación de la pianista chilena Amanda Naranjo como acto de apertura demostró el compromiso de Rosalía con el talento local, un gesto que fue muy bien recibido por el público.

El sonido fue impecable, con una mezcla que equilibraba los elementos acústicos y electrónicos a la perfección. La iluminación, los efectos visuales y el confeti dorado en SAUVIGNON BLANC contribuyeron a crear momentos mágicos que quedarán grabados en la memoria de los asistentes. La petición de matrimonio, aunque improvisada, fue manejada con naturalidad y buen humor, mostrando la cercanía de la artista con su audiencia.

Reacciones del público y crítica

Las redes sociales se llenaron de elogios tras el concierto. Los fans destacaron la calidad vocal de Rosalía, la originalidad de la puesta en escena y la emotividad de ciertos momentos. Críticos musicales señalaron que este show marca un antes y un después en las presentaciones en vivo de la artista, consolidándola como una de las mejores performers de la actualidad. La capacidad de Rosalía para combinar lo sagrado y lo profano, lo clásico y lo moderno, es lo que hace de sus conciertos una experiencia única.

La gira Lux Tour continuará por otras ciudades de Latinoamérica y el mundo, pero sin duda la parada en Chile será recordada como una de las más especiales. La conexión entre la artista y el público chileno es genuina y se ha fortalecido con cada visita. Este concierto no solo cumplió las expectativas, sino que las superó, demostrando por qué Rosalía es una de las figuras más importantes de la música contemporánea.


Source: La Tercera News


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